Estos espacios de participación han sido diseñados para algo muy simple pero poderoso: escucharnos. Me interesa construir una visión de país que no nazca solo desde el escritorio, sino desde el diálogo. Porque solo conversando —con respeto, con argumentos y con propósito— podemos imaginar un futuro mejor para todos.
Reunirse es un comienzo; permanecer juntos es un progreso; trabajar juntos constituye el éxito.